Cuándo pedir ayuda
Las dificultades de relación y de adaptación a los cambios propios del ciclo vital, como, por ejemplo, el nacimiento de un hijo, o la muerte de un cónyuge, pueden crear problemas y sufrimiento en el núcleo familiar.
Otras dificultades muy importantes son falta de comunicación, problemas de convivencia, conflictos entre padres e hijos y dentro de la pareja. Estas dinámicas conflictivas, repetitivas o en forma de espiral, complican la vida en familia y pareja pudiendo provocar ansiedad, depresión y rabia.
En el sí de la pareja, la carencia de comunicación o la hostilidad, la dificultad para sintonizar o para vivir una afectividad generosa y abierta pueden requerir la ayuda de una profesional.